AMPLIACIÓN DEL EDIFICIO DE OFICINAS DEPARTAMENTO DE HACIENDA Y POLÍTICA FINANCIERA

Descripción del proyecto

La conexión está formada por una pasarela que conecta los dos edificios en todas sus alturas, a través de un vestíbulo ligado a la escalera protegida. La superficie de este vestíbulo y de la pasarela permite albergar en él a todos los ocupantes de cada planta del edificio de obras públicas, cumpliendo con lo establecido en el DB SI. Este espacio de conexión permite además unir los diferentes niveles de los dos edificios, a través de un sistema de rampas que cumplen con lo establecido en el DB SUA para itinerarios accesibles.

Sin intervenir en los ascensores del edificio de obras públicas, los existentes en el nuevo edificio de hacienda servirán como itinerario accesible para todo el conjunto. Por su posición estratégica, además de solucionar funcionalmente la conexión, este ámbito constituirá un mirador privilegiado de los espacios entre edificios. Para estos espacios intersticiales se propone una intervención mínima, consistente en un vertido de grava y jardinería, que utilizando pocos elementos, logre crear un jardín interior que pueda disfrutarse desde los números huecos que se abren a él.

Este espacio vertical de comunicación alberga también las instalaciones de la ampliación: oficio de limpieza y patinillo, que conecta la cubierta, donde se ubica la maquinaria de producción de frío y calor, con las diferentes plantas. También incluirá la extracción de aire.

En cuanto al edificio ocupado por la ampliación de los usos de hacienda, se ha optado por seguir con el mismo esquema del edificio original: paso al norte, y espacios de trabajo, ya sean diáfanos o despachos, al sur, hacia la calle Cortes de Navarra.

Cumpliendo con el programa facilitado, se ha colocado el despacho requerido en cada planta y el espacio de reprografía al fondo.

La limpieza de añadidos en este volumen hace que se disponga de iluminación en ambas fachadas (norte y sur), por lo que incluso el paso de distribución tiene luz natural desde patio interior.

En planta baja, se ha respetado la entrada (cambiando las puertas existentes por unas automáticas correderas), que permitan establecer itinerario accesible en la entrada del edificio, cumpliendo con el DB SUA, así como el paso actual al patio (acceso al aparcamiento de bicicletas existente, eliminando el uso de oficio de limpieza, que se traslada), y el despacho de mantenimiento (que funciona bien en su situación, a la luz de los comentarios recogidos del personal).

Este esquema de distribución es similar al funcionamiento general de plantas, haciendo que el edificio funcione de manera unitaria.

 

Gracias al tratamiento de jardín de los intersticios entre edificios, estas salas podrán contar con vistas a un espacio mejorado, fuera del carácter de resto que ahora tienen.

Formalmente, la solución adoptada en cuanto a fachadas supone una continuidad con la fachada del edificio actual de hacienda, que permita una lectura integradora del conjunto, pero con ligeros matices que mejoren la calidad de los encuentros del nuevo edificio con la iglesia, poniendo en valor su posición de remate del conjunto. Para ello, se ha utilizado el mismo material: una celosía cerámica que pasa por delante de la fachada original, y el mismo color. No obstante, en vez de pieza plana se ha elegido una lama más fina, dado que el edificio es más pequeño, y como manera de encontrarse de forma menos rotunda con la iglesia.

Asimismo, se retranquea el vuelo de la fachada a la mitad del vuelo de la del edificio original de hacienda. Esta operación, junto con el escalonado en plantas superiores, trata de adaptar los planos de fachada al giro que se produce, y a la altura y planos de fachada de la iglesia. Todo ello, combinado con la limpieza de edificación adosada al ábside ya definida, hace que el conjunto de edificios de la “manzana foral” quede bien integrado con la iglesia que remata la esquina.

Las lamas tienen además una función de protección solar, en unos alzados de orientación sur y oeste, sobre fachadas, al menos en el caso de la pasarela, que pretenden ser vidriadas, para dotarlas formalmente de ligereza, y permitir las vistas sobre los espacios intersticiales recuperados como jardín. En planta baja, se seguirá con el ritmo y materiales del edificio original de hacienda que se amplía: grandes ventanales hacia la calle, matizados con vinilaje.

 

En cuanto a los interiores, se ha decidido seguir escrupulosamente con la paleta de materiales utilizada en el edificio original de hacienda.

Se trata de soluciones muy funcionales, que cumplen satisfactoriamente con los requisitos que se les demanda. De este modo se refuerza la imagen de conjunto, percibiendo el edificio como una unidad, sin resaltar el hecho de la ampliación, siendo discretos en vez de protagonistas.



Galería

con SANTIAGO VIRTO, ARQUITECTO

1º PREMIO CONCURSO

Fecha

Mayo 2018

Categorías

concurso




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